Padres y profesores compartiendo intereses, reflexionando, experimentando y aprendiendo juntos sobre la gestión de la ira.

Este sería un ajustado y brevísimo resumen de nuestra última sesión. La fórmula nos parece interesante y deberemos pensar en repetir la experiencia, porque padres y profesores (familia y escuela) son dos pilares fundamentales en la educación de las personas. Resulta una buena idea compartir inquietudes, formación y aprender a resolver problemas juntos.
Para empezar, había que romper el hielo y comenzar a experimentar en el conocimiento de esta inquietante emoción que ocupó la sesión como eje central: la ira. Así que nos pusimos a trabajar en grupo para encontrar gestos que ilustrasen el estribillo de una canción. Y luego, ¡a bailar todos nuestra particular coreografía! La dinámica se desarrolló entre risas y alegría, “hicimos piña” y descubrimos enseguida que si estamos alegres es muy difícil sucumbir a un secuestro emocional provocado por la ira.
Reflexionar sobre qué es la ira, qué la provoca, dónde se genera, cómo se manifiesta y cuál es su funcionamiento fueron los pasos previos para enfrentarnos a la difícil cuestión de cómo gestionarla de la forma más adecuada.
Revisamos técnicas de manejo de la ira y terminamos la sesión practicando una técnica de relajación rápida, que los participantes consiguieron llevar a cabo con pericia de maestros.
Empezamos la sesión con alegría y la terminamos felizmente relajados. En medio, tratamos sobre esa emoción tormentosa que es la ira, sobre los enfados y su gestión. Esperamos que el tiempo compartido esa tarde haya resultado provechoso para los padres y profesores que, dejando a un lado sus muchas ocupaciones, se decidieron a venir para seguir aprendiendo.